En esa acción noble y generosa está el origen del BENEMÉRITO CUERPO DE BOMBEROS, el voluntariado más antiguo de la ciudad, que el año 1825 figuraba como Junta de Seguridad y en 1835, contaba ya con un Reglamento de Bomberos, redactado por don Vicente Rocafuerte.
La vestimenta de los voluntarios fue su atuendo diario de trabajo. Alineados sin distingo de clase social o posición económica, conformaron las distintas compañías, siendo en las postrimerías del siglo 19, cuando el uso de la casaca roja y pantalón blanco en días festivos y desfiles, los comienza a distinguir como los legionarios de la casaca roja. En su proceso histórico destacan verdaderos héroes. En 1930, el Congreso Nacional lo declara Benemérito. Al presente suman 1.100 los voluntarios y 350 los bomberos rentados. Actualmente los voluntarios reciben capacitación para combatir el fuego, salvar vidas y propiedades, brindando protección al área urbana y rural. La institución cuenta con divisiones de rescate, ambulancias, tratamiento de materiales peligrosos y otras.
Son 39 las dependencias entre cuarteles y compañías distribuidas por toda la ciudad y listas a salvaguardar la propiedad. El uniforme ha cambiado de color, pero la voluntad, abnegación y valentía siguen siendo sus gloriosas insignias. Desde hace poco tiempo el Benemérito Cuerpo de Bomberos ha incorporado mujeres a sus filas.




