HONORABLE JUNTA DE BENEFICENCIA DE GUAYAQUIL

La Junta de Beneficencia de Guayaquil fue fundada en 1888 por un grupo de filántropos liderado por Francisco Campos Coello, a quienes les preocupaban las condiciones de vida de los habitantes menos favorecidos de Guayaquil.

Los fundadores consiguieron los fondos iníciales gracias a donaciones y legados que se constituyeron en la piedra angular de la obra y compromiso con la comunidad. La Junta de Beneficencia de Guayaquil ha recibido continuamente el apoyo y la confianza de la comunidad y la desinteresada contribución de sus miembros.

Su misión es brindar asistencia social solidaria, sin fines de lucro, con el más alto nivel de calidad y calidez a las personas más necesitadas en el Ecuador, en todas las etapas de su vida, con énfasis en la prestación de servicios médicos, para promover  y facilitar un real ejercicio del concepto de salud, contribuyendo al desarrollo social y al mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.

El trabajo de gran capacidad ejecutiva de esta institución se revela en sus estadísticas con un alto porcentaje de atención a pacientes de otras provincias a quienes atiende proporcionando soluciones prácticas y humanas a un gran sector de la población que no cuenta con un seguro médico privado ni está apropiadamente protegido por el sistema de salud pública.

La Junta sostiene los Hospitales Luis Vernaza, Maternidad Enrique Sotomayor, de niños Roberto Gilbert Elizalde y de Enfermos mentales Lorenzo Ponce.  El Hospicio Corazón de Jesús, los asilos Bien Publico y Manuel Galecio.  El Hogar de niñas Calderón Ayluardo.  Las unidades educativas Santa Luisa de Marillac y Jose Santistevan.  El centro artesanal Medalla Milagrosa.  El Cementerio Patrimonial y la Loteria Nacional de la cual sustenta parte de su presupuesto.

Son 122 años que la Junta de Beneficencia de Guayaquil, atiende al ser humano en cada una de las etapas de su vida.

19 thoughts on “HONORABLE JUNTA DE BENEFICENCIA DE GUAYAQUIL

  1. Gracias por su comentario, esta es una Institucion tradicionalmente Guayaquileña, es importante que se conozca su historia. Saludos

  2. Felicito a la junta de Beneficencia de Guayaquil,y a sus Directivos por su ardua labor que desempeñan día a día,y en especial a ese Grupo de Filántropos Guayaquileños que legaron,para que hoy exista tan prestigiosa Institución.

  3. la funcion que realizan los de la beneficencia son muy buenas personas por los beneficios son muy buenos npara la mayoria de las personas.
    de paola
    cuenca ecuador

  4. felicitraciones y sigan adelante con su trabajo q es exelente los felicito y SIGAN ASI CON MUCHOS EXITOS LOS AMMMMMMMMMMMMMMMMMUUUUUUUUUUU A TODOS LOS DE LA JUNTA

  5. maravilloso,ayudare hasta el fin de mi vida con todo lo que pueda para permitirles avanzar en tan extraordinario esfuerzo.

  6. QUE LA JUNTA DE BENEFICIENCIA DE GUAYAQUIL ES MUY HONORABLE QUE PO MEDIO DE SUS PROYECTOS AYUDA A LAS PERSONA S Y POR ELLO HAN OBTENIDO CONFIANZA U APOYO EN SUS PROYECTOS

  7. Hola doy gracias a dios x esa historia tan bonita espero q siga adelant y q n desmayen fuerza y bendiciones para todos y q sigan adelant prestando ayuda a los mas necesitados son l mejor

  8. ES UAN GRAN INSTITUCION , CON CARACTER ALTRUISTA ,MUY HUMANITARIO, HA AYUDADO AMI FAMILIA POR TRES OCACIONES MUY IMPORTANTES .ES UNA INSTITUCION QUE SE MERECE EL RESPETO DE TODOS LOS GUAYAQUILEÑOS Y DE TODODS LOS ECUATORIANOS QUE VIENEN AQUI A MI CIUDAD DE GUAYAQUIL A PEDIR SUS SERVICIOS ¡VIVA LA HONORABLE JUNTA DE BENEFICENCIA DE GUAYAQUIL!
    ¡I LOVE YOU!

  9. Como descendiente de MIGUEL ANZOÁTEGUI es mi deber informarles ANZOÀTEGUI quien vivió en la época de la finalización de la colonia e inicio de la vida republicana, puesto al servicio de la causa de la independencia de nuestra república, no solo presto sus servicios personales, como correspondía a las personas que lucharon por la causa de la libertad de nuestra Patria, sino que, fuera de los bienes aportados gratuitamente para tan noble causa, aportó su dinero y garantizó créditos que fueron satisfechos por él, a fin de obtener que el patriota don José Joaquín de Olmedo y otros lograran la definitiva liberación de la Republica mediante la desocupación pagada de las tropas mercenarias que habían contribuido a las batallas de la emancipación. En este caso empeñó todo sus bienes y facilitó dinero en oro, hecho este reconocido por los gobiernos iniciales de la república, en forma tal que practicada la liquidación de la deuda por los préstamos y entregas de varias sumas de dinero efectuadas al Gobierno Nacional hasta el 31 de diciembre de 1837, liquidación realizada por mandato del propio Gobierno, el monto de la deuda ha ascendido hasta la indicada fecha a la suma de $65.319,1/4 pesos oro.
    El H. Congreso Nacional de 1839, ante el legítimo reclamo planteado por don Miguel Anzoátegui, ha reconocido la deuda y por resolución dictada por dicho Congreso el 15 de marzo de 1839, ordena la cancelación de la deuda. Sin embargo desde la mencionada fecha hasta la actualidad, tan justo y procedente reclamo ha quedado sin solución ninguna por la irresponsabilidad de la mayor parte de los Gobiernos que rigieron el país en el siglo pasado.
    A su culto e ilustrado criterio se haría innecesario hacer consideración alguna respecto a la legitimidad y origen de la obligación contraída por el Estado Ecuatoriano con don Miguel Anzoátegui, pues como profundo conocedor de la historia ecuatoriana y sus pormenores, epopeyas y tragedias, inútil es volver a recordar la forma cómo se gestó la emancipación política de nuestro país y sobre todo como fue posible consolidar la misma, frente a las acciones exorbitadas de extranjeros que hicieron peligrar la independencia de la nueva república a la que trataron volver a dominar con un peor coloniaje. En ese momento es cuando contribuye Miguel Anzoátegui con lo suyo y no suyo.
    Don Miguel Anzoátegui ha sido un hombre que se entregó a la causa libertaria con pasión y fe en ese ideal había empeñado sus servicios personales y parte de sus bienes. Vio después como ambiciones mercenarias hacían tambalear el naciente bien de la libertad conseguida con tanto sacrificio fue entonces cuando en plena mancomunidad de ideales con patriotas como don José Joaquín Olmedo, hicieron el supremo esfuerzo de conseguir dinero para obtener el triunfo de una nueva revolución libertaria interna, cuando nadie, ni siquiera los países que ya se habían organizado, arriesgaban a conceder a nuestra patria préstamo alguno. Por esta razón el nuevo Estado Ecuatoriano hubo de reconocer sin discusión ninguna cuanto valía la contribución y ayuda de Miguel Anzoátegui que no solo prestó lo suyo, sino que garantizó la obtención de préstamos de otras personas. Así el nuevo Estado cumplía el deber elemental y de seriedad de una nueva república de ordenar se cumpla dicha obligación que ha servido para definir la misma existencia de la nueva nación que nacía con la amenaza de volver a caer bajo la tiranía. No se trata pues de una deuda común y corriente de quien presta o aporta a un negocio ordinario, por muy importante que este fuese para la colectividad, sino que constituye un acto de supremo esfuerzo y de máxima contribución para dar real existencia a una república que recién trataba de encausarse en la senda de la libertad, independencia y autodeterminación.
    Si existe obligación mayor en lo que a satisfacerla se debe, creo que ésta de Miguel Anzoátegui tiene que en justicia tener la máxima preferencia.
    Después de 1839 la republica comenzó a desenvolverse a través de altos y bajos de una estabilidad gubernamental, donde ha sido imposible para muchos ciudadanos reclamar el respeto a sus personales derechos, con mayor razón para poder lograr el pago de obligaciones que tales gobiernos procuraron olvidar. Hay sin embargo excepciones, tal como por ejemplo la del General Eloy Alfaro, quien con vista de los documentos y la información veraz de la oportunidad de la calidad y servicios prestados, ha declarado la deuda del señor Miguel Anzoátegui como crédito privilegiado.
    No obstante todo lo manifestado, el hecho de que hasta la presente no se haya cancelado la deuda, luego que los anteriores sucesores de Miguel Anzoátegui se cansaron en el reclamo, gastando lo poco que tuvieron, en gestiones que no produjeron resultado alguno, como consecuencia de las rivalidades políticas, y por qué no decirlo, de la mezquindad de muchos hombres de gobierno.
    Ante los fundamentos inconmovibles e inobjetables de la legitimidad del reclamo, el Congreso de la Republica de 1953, vuelve en justicia a aceptar el reclamo y expide el Decreto Legislativo N= 120 del 06 de enero 1953, por el cual faculta expresamente al Ejecutivo para que proceda a efectuar un ARREGLO DE EQUIDAD, con el sucesor o sucesores de don Miguel Anzoátegui, declarando que la deuda en referencia no estuvo sujeta a la liquidación y canje prescrito en las leyes de la Consolidación promulgadas en 1912 y 1913, esto es aceptando en justicia la EXISTENCIA Y VIGILANCIA de la obligación del Estado Ecuatoriano, de pagar la deuda a los sucesores del acreedor original.
    Este decreto que es Ley de la Republica, me sirve como fundamento para el reclamo.
    No trato sin embargo, de reclamar el todo, aunque derecho sobra para ello, sino que, tal como ordena el Decreto Legislativo n=120 — del 6 de enero 1953, deseo su ARREGLO DE EQUIDAD. que permita al actual Gobierno solucionar una vez por todas, este reclamo, que tiene máximos elementos de justicia en cuanto a su origen y sus finalidades.
    Por todos los antecedentes expuestos, conocedor del elevado espíritu de equidad y justicia que distinguen como primer mandatario de la Nación, y a colaboradores dignos como usted, vengo a solicitarle y pedirle se sirva ordenar la liquidación de la deuda a la fecha, convirtiendo la moneda oro en la actual de uso legal, la misma que permitiría y serviría de base para el arreglo equitativo final que señala el Decreto Legislativo del 6 de enero 1953, el mismo que tendría que celebrarse entre, el gobierno, la asamblea nacional, el ministerio de finanzas, y los sucesores de Don Miguel Anzoátegui.
    El Estado Ecuatoriano se ha distinguido siempre por ser fiel y constante cumplidor de sus obligaciones; ha mantenido su prestigio y su buen nombre. Con cuanta mayor razón estimo estará siempre presto a cumplir esta deuda que reclamo y cuyo origen y causa mereció y ha merecido siempre el reconocimiento de los verdaderos ecuatorianos, que como usted, Sr. Presidente Lenin Moreno Conoce que la colectividad, la Nación y el Fisco están obligados a satisfacer un compromiso ineludible
    No pido ninguna dádiva reclamo un derecho, un acto de justicia y reparación, sin que esto signifique que nadie pueda creer que yo trato de enriquecerme indebidamente, pues nuestro ánimo es terminar este viejo reclamo en la forma más equitativa posible y contando para ello con jueces y patriotas como usted Sr. Presidente.
    Atentamente
    Dios Patria y Libertad
    Fidel Anzoátegui Email.fidel-anzoategui@hotmail.com

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